Culpar, el arte de privarse de la libertad.





El acto de culpar, es uno de los más dañinos e irresponsables de uno mismo hacia uno mismo.

“Por tu culpa Yo….”

Inclusive en los actos más justificables continúan siendo horriblemente irresponsables.

“Por tu culpa yo soy gordo”

“Por tu culpa yo soy ignorante”

“Por tu culpa yo soy alcohólico”

“Por tu culpa yo soy violento”

“Por tu culpa yo soy infiel”

Digo que es horriblemente irresponsable, porque en el acto de culpar renunciamos a nuestra libertad de conducir nuestras vidas, entregamos al evento culposo el motivo y la causa para renunciar a nuestro poder personal y entregarnos en la comodidad del miedo, la vergüenza, el rencor, inclemencia y el odio de Dios.

Además que curiosamente “olvidamos” creyendo que no es tan importante, agregar una pequeña palabra….

“Por tu culpa yo decidí…”

Si lo sé, hay eventos que están fuera de nuestras manos y no podemos decidirlos nosotros mismos, una violación por ejemplo.

Sin embargo lo que si podemos hacer es decidir que hacemos con lo que queda,… es decir nosotros mismos, podemos sufrir los peores eventos que puedan existir y aún así seguiremos siendo nosotros mismos, la pregunta es… ¿Qué quiero hacer conmigo mismo ahora que…? En esta pregunta tenemos poder y libertad, ¡Por tu culpa yo…! No nos deja nada por hacer, más que esperar en el mundo algo…

No importa cual evento pueda sucedernos, siempre podremos elegir el poder y la libertad de seguir adelante, aún sin piernas, aún sin virginidad, aún sin pareja y ser felices ó quedarnos en un rincón llorando, odiando y culpando al mundo.

Con la menor autoridad moral que pudiera yo tener, me permito darles un consejo, cada vez que la frase “por tu culpa…”, se manifieste en su discurso, jueguen, experimenten, por curiosidad, incluso por morbo, por lo que sea, experimenten agregarle la frase “yo decidí” y verán como su vida se transforma.

Pablo Chiw.