Un día Malcom llegó cansado del trabajo, demasiado estresado, muchísimo sueño, no había comido y solo quería dormir.
Damiana lo ve agotado y le dice: "vamos a coger como los animales", ella comienza a desvestirlo, a besarlo, lo tira en la cama y Malcom no tiene las fuerzas para satisfacerla de la manera en que ella lo desea, Damiana se molesta, se levanta enojada, se va insultándolo, se siente frustrada, insatisfecha.
Los días pasan y Damina se muestra agresiva, ya no hablan de sexo pero hay tensión en el ambiente, una noche ya en la cama, Damiana comienza a acariciar, a tocar los genitales de Malcom, quien se siente ambivalente frente a la situación, lo pasado le afecta y se siente inseguro, aun así decide continuar, comienza el coito y ella pide más y más, diversas posiciones y quiere prolongarlo indeterminadamente, Malcom comienza a estresarse, ¿Y si no puedo seguir más tiempo?, se siente nervioso y su erección se desvanece.
Damiana no lo puede creer, !Eres un egoísta!, !impotente!, !joto!..
Han pasado años viviendo de la misma manera, Malcom evita los encuentros sexuales con Damiana y Damiana culpa a Malcom de su insatisfacción y frustración.
Malcom ha buscado mil formas de satisfacerla pero ella siempre quiere más y más, nunca es suficiente, el sabe que no puede satisfacer su deseo sexual.
Normalmente, cuando cuento esta historia, los hombres tienden a simpatizar con Malcom, "no es su culpa", "ella es una devoradora", "pinche vieja golosa", "vieja ninfómana", “Pobre Malcom, necesita alguien carniñosa y comprensiva”, etc.
Los hombres entendemos que el estrés tiene un efecto increíblemente notable en el desempeño sexual, la erección y la libido, los hombres entienden que Malcom no es quien tiene el problema, sino que Damiana debe de ir al psiquiatra.
Normalmente cuando contamos historias, los psicólogos cambiamos los nombres de los protágonistas, en esta ocasión decidí cambiar los géneros: Damiana es un hombre y Malcom la mujer.
¿Qué es el machismo?
El diccionario lo define como: “Una actitud de virilidad, fuerza, coraje y el sentimiento de creer que se tiene el derecho de dominar”
Vivimos en una cultura hipersexualizada, donde un hombre debe de ser una especie de máquina sexual capaz de seducir al menos a 3 mujeres por día, a dominar el salón de clases, el trabajo, el hogar. Vivimos en una sociedad donde se nos obliga a ser machos, a tener la última palabra, a sentir que tenemos mas derechos que una mujer fea y que una mujer bonita si no es sumisa entonces es una puta a quien debemos dominar como a una yegua.
Lo que Damiana hace a Malcom, los hombres lo hacemos a las mujeres, exigir sexo aun cuando no hay deseo, ni una erección evidente, a partir de un concepto inducido por el último spot comercial o clip pornográfico que vimos, es una forma de dominar, no es natural, no es auténtica, tampoco participativa, en estos casos el sexo se vuelve una obligación, una tarea marital y por consiguiente indeseable.
El machismo destruye a todos por igual, nadamos bajo un océano de machismo tan denso, que no lo sabemos, no lo vemos, no lo sentimos, pero nos está asfixiando, los hombres que defendían a Malcom y acusaban a Damiana” la devoradora” tenían razón, Damiana necesita ayuda, los hombres necesitamos ayuda, el machismo destruye, descuartiza, desaparece, incinera, rompe narices y tumba dientes, encajuela, viola, mutila, golpea, humilla, encarcela, devalúa, divide.
En nuestra sociedad machista aquel que es más fuerte que yo, tiene derecho a lastimarme, es el bullying, es el acoso laboral, es el trabajo mal pagado, y el político corrupto, es el amigo carrilludo y la empresa minera.
No necesitas ser mujer para luchar en contra del machismo, pues el machismo también te duele, siempre hay alguien más fuerte que tú, piensalo, busca entre tus amigos y encuentra a quien te domina, ¿Cómo te hace sentir? bueno, así se siente el machismo.