Ayahuasca y su uso terapeutico

Hace dos anos nos preparamos para realizar el vije espiritual de nuestras vidas, eramos un grupo de adultos jovenes y mayores en su mayoria psicologos clinicos que estudiabamos el posgrado de Psicologia Transpersonal en la Universidad Diego Portales en Chile Previo a la ceremonia tuvimos un ano de terapia grupal e individual, trabajando con el condicionamiento infantil, las corazas desde la perspectiva de Reich, meditacion, etc. Cada uno de nosotros avanzo a su propio ritmo en el proceso terapeutico en el cual debes de ser capaz de entender tu vida, observar tus actos, circulos viciosos, relaciones, condicionamientos y hacerlos concientes, este proceso toma tiempo en gran medida por la resistencia que ofrecen nuestros mecanismos defensivos (Negacion, formacion reacticva, escision,etc) y los cuales buscan mantener nuestra actual personalidad intacta, sin importar cuan nociva pueda llegar a hacer Despues de tomar la bebida sagrada entre tambores, arpas, danzas y cantos tribales, mi cuerpo comenzo a experimentar una muerte fisica, el mareo era el menor de los problemas, la necesidad de vomitar, la incapacidad para respirar con normalidad, el frio y la fiebre me invadieron, entoces el miedo me abrazo y fue como caminar de noche un panteon abandonado en el medio de una selva donde nadie habita... Sin embargo confie, le dije al espiritu de la planta me entrego a ti y confie que habia sido en mi vida lo suficientemente bueno como para no preocuparme de la muerte, inmediatamente senti en la base de mi espina dorsal una serpiente de energia que vibraba al ritmo de los tambores, la cual iba revisando mi vida segundo a segundo, desde mi nacimiento, se detenia en cada evento importante y al llegar a los momentos criticos me los mostraba con neutralidad de manera que podia entender mi vida sin la distorsion terrible de los mecanismos defensivos, pude ver mi vida como fue y no como la imaginaba fue entonces cuando vomite... Al hacerlo no vomitaba alimentos o liquidos, sino toda esa historia de dolor, humillacion, tristeza, esa imagen frente a mi madre recibiendo sus palabras toxicas fue expulsada en plenitudo, pude sentir la habitacion entera arrebatandose desde mis adentros y arrojandose a un tornado obscuro que tenia mi boca como destino final... Vomite con fuerza, con lagrimas, con dolor y lo hice en cuatro ocasiones al menos y en cada historia arrojada me quedo la calma, fui libre para siempre, aquel nino herido y resentido se marcho, solo estaba yo con el balde de madera en mis manos, estaba libre de historias, de traumas, de circulos viciosos, despues de 4 horas de caminar entre los cadaveres me reecontre con la vida y fue hermoso, mi paseo espiritual con la Abuelita Ayahuasca habia terminado Pablo Chiw Psicologo Clinico dengchiw@hotmail.com