Se acerca con mayor intensidad y fuerza el tiempo de un nuevo mundo, la nueva era se esta haciendo presente, si bien ha quedado claro incluso para los menos informados, el año 2012 se ha predecido el inicio de un nuevo ciclo, ahora más que nunca tenemos frente a nosotros la gestación de este nuevo periodo.
Muy lentamente hemos ido tomando conciencia de la ingenuidad de perseguir riquezas materiales, de vivir para acumular bienes y perder en ellos la salud, alegría, familia y por último los mismos bienes materiales. Siempre en esta idea de logro y acumulación proyectamos nuestras expectativas hacia delante y el objetivo puntual pasa a segundo termino una vez obtenido, desplazado por otro objeto del mismo valor e importancia (material), hasta el punto que al hacer una revisión de nuestros logros más importantes generalmente lo único que podemos obtener es una lista de objetos comprados, los cuales han perdido su valor, uso, importancia y nos queda la dolorosa evidencia de su intrascendencia.
¿Pero que fue lo que hizo a ese objeto intrascendente y olvidado tan importante en su momento?
Para poner un ejemplo.
¿Cuántas horas de trabajo nos costó la escaladora?
¿Cuántas imágenes tuvimos de nosotros mismos una vez utilizando la escaladora?
¿Cuan diferentes éramos no solo físicamente sino también en nuestro comportamiento después de imaginar los resultados de la escaladora?
Curiosamente en ese objeto depositamos todas nuestras fantasías de felicidad, todo aquello que creemos nos falta para ser felices, en pocas palabras en el objeto de deseo se proyectan parcialidades de nuestras necesidades fantásticas, lamentablemente por ser solo una idea ilusoria, no tiene ningún efecto real sobre nuestra vida, seguimos siendo los mismos hombres ilusos y panzones que siempre.
Peor aún, después del fracaso del objeto de deseo, jamás se busca una respuesta objetiva, lo cual implicaría un proceso de interiorización, trabajo personal y responsabilidad hacia si mismo, lo más cómodo e igualmente perjudicial es desplazar todas nuestras fantasías y esperanzas de felicidad hacia un nuevo objeto de deseo, de los cuales hay millones, personas, animales, autos, bebidas, mujeres, ropa, perfumes, accesorios, joyería, etc.…
Y es así queridos y queridas, como nos hemos gastado la vida
Pero entonces Pablo, ¿Cómo le hago para ser feliz y no necesitar objetos de deseo?,
Es muy simple, afortunadamente. En 15 minutos (solo quince minutos), has una lista de cosas, actitudes, valores morales o sociales, cualidades, virtudes, muebles, etc. Que crees que te hagan falta o te ayudarían para ser feliz.
Cuando terminen los quince minutos, guarda la lista en el cajón de tu escritorio, ve con tu hijo y llévalo al parque, juega con él y dale 100 besos y dile mil veces lo importante que es para ti.
Ve con tu esposa y hazle el amor lentamente, disfrutando cada centímetro de su piel, toma tiempo para mirar sus ojos y perderte en ellos, cuida sus labios con tus besos.
Llama a tu padre y cuéntale como fue tu día, como te sentiste al despertar y que sentiste al discutir con tu jefe y verás que su corazón se emocionará con cada una de tus palabras.
Toma tiempo para tomarte un té, un café o unas cervezas con tus amigos y platicar de cualquier cosa, cansarse de reír o de llorar y después regresa en tu propio pie para sacar la lista de tu escritorio y prenderle fuego…
Pablo Chiw.