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La libertad de Indefinirse


"Ser o No ser, es la pregunta..."

Al definir un concepto no solo lo describo, también lo limito, limitar es mutilar, cortar, detener, encarcelar, por ello es tan nocivo para el alma el definirse, pues al "Ser" al definirme, renuncio inadvertidamente al infinito de posibilidades que el indefinirse me regala.

Siempre que escribo termino disculpándome, no por mis ideas, sino por la incapacidad de expresarme con mayor sencillez y claridad, por favor tenme paciencia.

El mundo es obsesivo, tiránico en su necesidad de limitarlo todo, por eso las fronteras en la tierra, las clases sociales entre los hombres, los géneros y sobretodo la dualidad, por ello sentimos que nos falta tanto, porque al decir "Yo soy" me obligo a aceptar lo que no puedo ser.

Al decir soy heterosexual renuncio a la posibilidad de no serlo, !Que alivio! (dirás), al menos hasta ese momento en la vida donde por algún raro efecto del calentamiento global te encuentras divagando entre los brazos de Arturo, entonces viene la crisis, la negación, la violencia hacia uno mismo, la compensación, porque no puedo ser algo distinto a lo definido.

Si lo entiendo, me fui al extremo, pero no creas que demasiado, lo mismo sucede si digo soy de la U de Chile o el Colo-Colo, si me gusta el Rock o la Cumbia, las matemáticas o las humanidades, !esa obligación de decidir y renunciar es detestable!

Lo sano es indefinirse, saberse en constante cambio, aventurarse a nuevos sabores y texturas, disfrutar de quien mejor juegue a la pelota y hacer el amor con quien mejor se acomode a mis deseos, así mismo, al indefinirme corto de tajo con las expectativas de miles de personas que esperan me comporte de acuerdo a mi etiqueta, por esto Kahlil Gibran decía: "Los que te comprenden te encarcelan"

Por ultimo déjame hacerte una pregunta: La ultima crisis que tuviste, ¿Fue por un acto que iba en contra del concepto de ti mismo?

Quizá te sigas repitiendo, !Yo no soy así!
Te sugiero lo siguiente, cambia la frase e indefinete: !A veces, soy asi!

Pablo Chiw





La felicidad


Se acerca con mayor intensidad y fuerza el tiempo de un nuevo mundo, la nueva era se esta haciendo presente, si bien ha quedado claro incluso para los menos informados, el año 2012 se ha predecido el inicio de un nuevo ciclo, ahora más que nunca tenemos frente a nosotros la gestación de este nuevo periodo.

Muy lentamente hemos ido tomando conciencia de la ingenuidad de perseguir riquezas materiales, de vivir para acumular bienes y perder en ellos la salud, alegría, familia y por último los mismos bienes materiales. Siempre en esta idea de logro y acumulación proyectamos nuestras expectativas hacia delante y el objetivo puntual pasa a segundo termino una vez obtenido, desplazado por otro objeto del mismo valor e importancia (material), hasta el punto que al hacer una revisión de nuestros logros más importantes generalmente lo único que podemos obtener es una lista de objetos comprados, los cuales han perdido su valor, uso, importancia y nos queda la dolorosa evidencia de su intrascendencia.

¿Pero que fue lo que hizo a ese objeto intrascendente y olvidado tan importante en su momento?

Para poner un ejemplo.

¿Cuántas horas de trabajo nos costó la escaladora?

¿Cuántas imágenes tuvimos de nosotros mismos una vez utilizando la escaladora?

¿Cuan diferentes éramos no solo físicamente sino también en nuestro comportamiento después de imaginar los resultados de la escaladora?

Curiosamente en ese objeto depositamos todas nuestras fantasías de felicidad, todo aquello que creemos nos falta para ser felices, en pocas palabras en el objeto de deseo se proyectan parcialidades de nuestras necesidades fantásticas, lamentablemente por ser solo una idea ilusoria, no tiene ningún efecto real sobre nuestra vida, seguimos siendo los mismos hombres ilusos y panzones que siempre.

Peor aún, después del fracaso del objeto de deseo, jamás se busca una respuesta objetiva, lo cual implicaría un proceso de interiorización, trabajo personal y responsabilidad hacia si mismo, lo más cómodo e igualmente perjudicial es desplazar todas nuestras fantasías y esperanzas de felicidad hacia un nuevo objeto de deseo, de los cuales hay millones, personas, animales, autos, bebidas, mujeres, ropa, perfumes, accesorios, joyería, etc.…

Y es así queridos y queridas, como nos hemos gastado la vida

Pero entonces Pablo, ¿Cómo le hago para ser feliz y no necesitar objetos de deseo?,

Es muy simple, afortunadamente. En 15 minutos (solo quince minutos), has una lista de cosas, actitudes, valores morales o sociales, cualidades, virtudes, muebles, etc. Que crees que te hagan falta o te ayudarían para ser feliz.

Cuando terminen los quince minutos, guarda la lista en el cajón de tu escritorio, ve con tu hijo y llévalo al parque, juega con él y dale 100 besos y dile mil veces lo importante que es para ti.

Ve con tu esposa y hazle el amor lentamente, disfrutando cada centímetro de su piel, toma tiempo para mirar sus ojos y perderte en ellos, cuida sus labios con tus besos.

Llama a tu padre y cuéntale como fue tu día, como te sentiste al despertar y que sentiste al discutir con tu jefe y verás que su corazón se emocionará con cada una de tus palabras.

Toma tiempo para tomarte un té, un café o unas cervezas con tus amigos y platicar de cualquier cosa, cansarse de reír o de llorar y después regresa en tu propio pie para sacar la lista de tu escritorio y prenderle fuego…

Pablo Chiw.

Elección Vocacional


¿Cuál es mi misión en la vida?

Sin lugar a dudas esta es una de las preguntas más importantes en cada uno de nosotros, no solo en la adolescencia o juventud, esta pregunta nos sigue en edades adultas, cuando nos preguntamos si lo que hasta ahora hemos hecho ha sido lo correcto ó hemos errado el camino hacia nuestra trascendencia profesional o espiritual.

Por una parte la Iglesia nos habla de la vocación y lo define como el llamado que Dios nos hace a cada uno de nosotros, un llamado a cumplir cierta misión en específico, por lo tanto conocer dicha misión es más que fundamental.

¿Cómo conocer entonces la misión que Dios nos ha encomendado? ¿Cómo saber cual es mi misión en la vida?

En palabras de Tom Heckel, (un guía espiritual moderno), la respuesta sería muy simple; “No se” y es verdad, nadie puede saber cual es nuestra misión en la vida, por la sencilla razón que no existe, no hay misión especifica.

Existe en cambio potenciales, capacidades especificas que cada uno de nosotros tenemos en cada encarnación, de dicho potencial nosotros, tenemos la posibilidad de decidir que hacer con este potencial y hacia donde dirigir nuestro propio destino, por lo tanto, lo más sensato es guiarte por tu corazón, haz lo que amas, lo que más disfrutas, no hay un camino específico solo existen opciones, decide cada día la opción que más te agrade y cuando así lo desees puedes reconsiderar distintas nuevas opciones.

Es mucho más fácil y más responsable, elegir por nosotros mismos que queremos hacer con nuestras vidas, existe un mundo abierto para satisfacer nuestros deseos más profundos, ¡cumple tus sueños ahora!, ¡deja de perder el tiempo esperando a que un Dios justo te hable y te revele el camino preescrito desde los días de Matusalem! No hay camino, tu corazón será el guía en esta vida, el sabe lo que tu quieres, lo que te hace feliz, tampoco necesitas hacer cosas extraordinarias, aprende a valorar la belleza de lo simple, cada día es un gran regalo para disfrutar, aprovecha el tiempo, pues la vida no es tan larga como para desperdiciarla checando correos cadena o notificaciones en el Facebook.


Sobre el Amor.

 

 

Amor es estar en sintonía con el universo, va más allá de la dualidad, amar no es bueno o malo amar es una condición natural automática del ser.

Cuando se ama no se renuncia a si mismo, cuando se ama no te olvidas de ti mismo para dar al otro, amas desde ti mismo, compartes desde tí mismo y no puedes olvidarte de ti por ser tu quien se convierte en el amor, en el amor no hay perdida ni ganancia, pues el amor no se da, el amor no se entrega, el amor sólo se vive, se es.

Amar es asimilar al otro, comprendiendo que en un nivel mayor de conciencia somos uno y todo, por lo tanto cualquier cosa que se hace desde el amor es siempre hacia si mismo.

La actitud de dar y sufrir por amor es solo una identificación egóica con la dualidad positiva ó negativa, pero no es amor.

Solo se puede amar desde el amor a si mismo, nadie que no se ame a si mismo incondicionalmente es capaz de amar a su semejante, promover el castigo, la crítica ó el juicio dentro de nosotros mismos para “mejorar” es una ilusión de trascendencia la cual esta en un camino distinto a la trascendencia autentica, cualquier deseo de ser mejor vendrá desde la mente condicionada y neurótica, puesto que en el Yo verdadero, en el self, en el centro, en el corazón, (todos los anteriores sinónimos), no hay necesidad de mejorar pues todo ya es perfecto, la búsqueda de la perfección es en verdad el escape de la misma, aquel que deje de buscar comenzará a observar y gradualmente comprenderá que algo perfecto no puede mejorar y nuestras almas son perfectas y pertenecen al todo al espíritu.

Nuestras mentes siempre serán mentes más nunca perfectas, por lo tanto, puedes pasar una vida tratando de perfeccionarla pero jamás sucederá.

 

Cuando el hombre vive desde el amor, posee la capacidad de observar al ego y comprender que el ego funciona desde la dualidad, al comprender el funcionamiento del ego, se desidentifica de la dualidad y entonces  la mente funciona como un ejecutor de la voluntad Cósmica, la cual desciende desde el Espíritu Universal al alma, del alma a la Conciencia, de la conciencia a la mente, de la mente al cuerpo y del cuerpo al mundo.

 

Nadie necesita aprender a amar, pues el amor no se consigue con el conocimiento, tampoco mejora, el amor no viene ó se va, el amor es el elemento con el que fue creado el Cosmos, somos amor, amar es ser, Dios es amor, somos parte de Dios, somos amor.

 

 

 

Pablo Chiw.