Elección Vocacional


¿Cuál es mi misión en la vida?

Sin lugar a dudas esta es una de las preguntas más importantes en cada uno de nosotros, no solo en la adolescencia o juventud, esta pregunta nos sigue en edades adultas, cuando nos preguntamos si lo que hasta ahora hemos hecho ha sido lo correcto ó hemos errado el camino hacia nuestra trascendencia profesional o espiritual.

Por una parte la Iglesia nos habla de la vocación y lo define como el llamado que Dios nos hace a cada uno de nosotros, un llamado a cumplir cierta misión en específico, por lo tanto conocer dicha misión es más que fundamental.

¿Cómo conocer entonces la misión que Dios nos ha encomendado? ¿Cómo saber cual es mi misión en la vida?

En palabras de Tom Heckel, (un guía espiritual moderno), la respuesta sería muy simple; “No se” y es verdad, nadie puede saber cual es nuestra misión en la vida, por la sencilla razón que no existe, no hay misión especifica.

Existe en cambio potenciales, capacidades especificas que cada uno de nosotros tenemos en cada encarnación, de dicho potencial nosotros, tenemos la posibilidad de decidir que hacer con este potencial y hacia donde dirigir nuestro propio destino, por lo tanto, lo más sensato es guiarte por tu corazón, haz lo que amas, lo que más disfrutas, no hay un camino específico solo existen opciones, decide cada día la opción que más te agrade y cuando así lo desees puedes reconsiderar distintas nuevas opciones.

Es mucho más fácil y más responsable, elegir por nosotros mismos que queremos hacer con nuestras vidas, existe un mundo abierto para satisfacer nuestros deseos más profundos, ¡cumple tus sueños ahora!, ¡deja de perder el tiempo esperando a que un Dios justo te hable y te revele el camino preescrito desde los días de Matusalem! No hay camino, tu corazón será el guía en esta vida, el sabe lo que tu quieres, lo que te hace feliz, tampoco necesitas hacer cosas extraordinarias, aprende a valorar la belleza de lo simple, cada día es un gran regalo para disfrutar, aprovecha el tiempo, pues la vida no es tan larga como para desperdiciarla checando correos cadena o notificaciones en el Facebook.